Verstappen vuelve a lo más alto en Austin y deja a Colapinto a pie de bandera
El neerlandés de Red Bull ganó el Gran Premio de las Américas por segunda vez en la temporada, con Norris y Leclerc en el podio. El argentino de Alpine abandonó en la vuelta 41 por una falla en la transmisión que empaña el cierre de su gira asiática.
A Martina le temblaban las manos cuando me mandó el audio desde el autódromo de Austin, casi en la madrugada argentina. Me decía, con la voz entrecortada, que lo había visto ganar a Max Verstappen, que otra vez el Red Bull había sido una flecha en las rectas texanas y que en la tribuna la gente se había parado cuando cruzó la línea de sentencia. Lo que no esperaba, me confesaba, era ver a Franco Colapinto bajar del coche en la vuelta 41 con la cabeza gacha y los ingenieros rodeándolo. Le falló la transmisión, le dijeron por la radio, y se terminó la carrera. Lo que había empezado como una ilusión de sumar puntos terminó en boxes, con el piloto sentado en el piso del garage, mirando la pantalla mientras sus compañeros seguían acelerando.
La victoria en el Circuito de las Américas, según el registro oficial de la Federación Internacional del Automóvil, correspondió a Max Verstappen con Red Bull, escoltado por Lando Norris y por Charles Leclerc, que completó el podio en Austin. El trazado texano, de 5,513 kilómetros y 20 curvas, fue inaugurado en 2012 con proyecto del ingeniero Hermann Tilke, y aquel primer Gran Premio quedó en manos de Lewis Hamilton, antes de su pase a Mercedes en 2013. La vuelta rápida del circuito sigue siendo del propio Leclerc, cronometrada en 2019 con un tiempo de 1 minuto, 36 segundos y 169 milésimas, una marca que todavía no fue tocada por nadie.
La carrera de Colapinto y el golpe anímico del abandono
Franco venía de tres carreras en el continente asiático con altibajos y la idea era cerrar esa gira con un fin de semana limpio en Estados Unidos. No pudo ser. El problema en la transmisión lo dejó a pie cuando restaban quince vueltas para el final y, según los partes técnicos difundidos por la escudería, la caja quedó inutilizable a partir de ese momento. Pierre Gasly, su compañero en Alpine, tampoco pudo redondear un buen resultado: había clasificado dentro de la zona de puntos, pero perdió terreno durante la carrera y no sumó unidades. La sensación que dejó el equipo francés en Austin es de preocupación, porque a pocas fechas del cierre de temporada aparecen más dudas que certezas en el box.
- Max Verstappen (Red Bull) ganó por segunda vez consecutiva en 2025, tras imponerse también en Singapur.
- Lando Norris (McLaren) terminó segundo y Charles Leclerc (Ferrari) completó el podio en Austin.
- Franco Colapinto (Alpine) abandonó en la vuelta 41 por una falla en la transmisión de su monoplaza.
- Kimi Antonelli puede consagrarse campeón del mundo de manera anticipada en la próxima fecha si gana y ni George Russell ni Lewis Hamilton suman puntos.
- Si no se dan esas condiciones, el título quedará pendiente hasta que la ventaja sobre el segundo clasificado alcance los 125 puntos.
Mientras se secaba el champaña en el podio, yo miraba la tabla de posiciones con la calculadora en la mano. La pregunta que se hacen ahora los equipos y los hinchas es si Antonelli puede sellar el campeonato en las próximas fechas o si la pelea se estirará hasta la última curva del año. Los números son los que son: para que el italiano festeje por adelantado hace falta una combinación muy precisa de resultados propios y ajeno. En la vida, como en la Fórmula 1, a veces un solo detalle decide todo: una vuelta rápida, una falla mecánica, un safety car. La diferencia entre un título y un suspenso de película está, muchas veces, en una pieza que se rompe o en una que aguanta.
Lo que se puede hacer desde casa, mientras llegan las próximas carreras, es muy sencillo: seguir las transmisiones oficiales con la tabla de campeonato en la mano, anotar las combinaciones matemáticas que necesita Antonelli y, sobre todo, no perder de vista a Colapinto. El piloto argentino atraviesa un momento de aprendizaje durísimo en una categoría que no perdona nada, y cada abandono deja enseñanza, por más que duela. A veces la mejor manera de acompañar a un deportista no es soltar bronca al voleo, sino entender que la próxima carrera siempre es una página en blanco. Y esa página, para Franco, todavía no se escribió.
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