Navone y Etcheverry, una amistad de la Copa Davis que se transforma en rivalidad bajo las luces de Nueva York
Por primera vez en el circuito ATP, los dos argentinos que sobreviven en el US Open se enfrentan este viernes en Flushing Meadows. El ganador se meterá en los octavos de final y seguirá haciendo historia para el tenis nacional.
Tomás, el platense de sonrisa ancha, mira el cuadro del US Open y se cruza con un nombre conocido. Mariano, el chaqueño de 9 de Julio que este año pegó el salto en el ranking, aparece del otro lado de la red. Los dos vienen de ganar partidos muy distintos: Etcheverry, con solidez, sacando adelante a un rival fibroso como Jacob Fearnley; Navone, con la épica extra de haber despachado primero a Novak Djokovic y después a Matteo Berrettini en cuatro sets. El viernes, en la tercera ronda del último Grand Slam de la temporada, esos dos caminos se chocan por primera vez en un partido del circuito ATP. Y no lo hacen en cualquier escenario: lo hacen en Flushing Meadows, bajo las luces de Nueva York, con el pase a los octavos de final en el bolsillo del que gane.
Lo que vuelve especial a este cruce es que no es un duelo entre desconocidos. Navone y Etcheverry son compañeros en el plantel argentino de Copa Davis y se tratan con afecto. Por eso, cuando el sorteo los puso frente a frente, la sorpresa se mezcló con la inevitable carga simbólica: uno de los dos se quedará afuera del torneo, y el otro deberá cargar con la mochila de haber dejado en el camino a un amigo. El cruce, además, tiene un condimento histórico para el tenis argentino: según el registro de la USTA y los archivos de los Grand Slam, la última vez que dos compatriotas se habían visto las caras en la tercera ronda de un Major en el circuito masculino fue también en el US Open, en 2012, cuando Juan Martín del Potro venció a Leonardo Mayer. Catorce años después, Navone y Etcheverry toman la posta y le devuelven al tenis nacional la posibilidad de tener a un representante entre los dieciséis mejores del torneo.
Los caminos que los depositaron en tercera ronda
La semana de Navone en Nueva York tuvo ribetes cinematográficos. En su debut derrotó a Novak Djokovic, lo que ya de por sí es un hecho extraordinario para cualquier tenista que pelea por meterse en el top 50. Este martes, en su segundo partido, le tocó lidiar con Matteo Berrettini, un ex top 10 que en cancha dura siempre es peligroso. El argentino arrancó abajo, perdió el primer set por 3-6 y tuvo que rearmarse: se llevó el tercero por 6-4 y el cuarto en un tie-break que cerró por 7-6(4). Tras la victoria, el de 9 de Julio no pudo ocultar la emoción: “Una locura estar en tercera ronda, el viernes volver a jugar. La verdad que no lo puedo creer”. Y agregó, ya con la cabeza en el cruce con Etcheverry: “Va a ser un lindo match entre dos compañeros de equipo de Davis, amigos. Va a ser un partido durísimo”.
Etcheverry, por su parte, transita una semana más silenciosa pero igual de sólida. El platense de 32° del ranking ATP se deshizo de Jacob Fearnley, 101° del mundo, e igualó su mejor marca personal en el US Open, conseguida en 2024. Para Tomás, además, será su sexta tercera ronda en un Grand Slam, un número que habla de regularidad en los torneos grandes, aunque todavía no haya logrado romper ese techo y meterse por primera vez en los octavos de un Major. Si le gana a Navone, lo logrará.
- Navone (49° del ranking ATP) viene de ganarle a Berrettini 3-6, 6-3, 6-4 y 7-6(4) y nunca antes había encadenado dos victorias en el mismo US Open.
- Etcheverry (32°) igualó su mejor actuación en Nueva York tras superar a Fearnley y suma seis terceras rondas en su carrera en Grand Slam.
- Aunque nunca se cruzaron en el ATP Tour, sí lo hicieron en dos ocasiones en categorías menores: el historial es 2-0 para Etcheverry, en un M15 de Buenos Aires 2019 y en el Challenger de Montevideo 2022.
- El ganador del viernes se mete en los octavos del US Open y asegura presencia argentina en la segunda semana del último Grand Slam de la temporada.
- El último antecedente de dos compatriotas en la tercera ronda de un Grand Slam masculino se remonta a 2012, también en el US Open, con Del Potro sobre Mayer.
Más allá del dato frío, lo que me interesa destacar como lectora y como periodista es el costado humano de este cruce. Hay algo que me conmueve especialmente: estos dos chicos se criaron jugando en los mismos torneos juveniles, en esos certámenes Future y Challenger donde las promesas argentinas se cruzan una y otra vez, y donde muchas veces el que gana después termina siendo compañero del que pierde en la Selección. Ese recorrido compartido, que ahora desemboca en una cancha central de un Grand Slam, es una pequeña postal de cómo funciona nuestro tenis: formamos jugadores que se conocen desde los catorce años, los ponemos a competir en los mismos circuitos, y después les pedimos que jueguen el uno contra el otro cuando la competencia los cruza. Es duro, pero también es lo más lindo del deporte.
Para entender lo que se viene, vale la pena mirar el ranking. Navone es el 49° del mundo y viene en una curva ascendente notable: arrancó el 2024 mucho más abajo y esta temporada se metió en el top 50 con victorias de peso. Etcheverry es el 32° y tiene más rodaje en el circuito grande: ya sabe lo que es ganar un título ATP, ya conoce la presión de los Grand Slam y ya pasó por varias terceras rondas. En los papeles previos al partido, los números inclinan la balanza a favor del platense. Pero Navone llega con dos victorias que le deben haber dado un envión emocional enorme y con la confianza que da saber que ya le ganaste a Djokovic en una pista dura.
“Va a ser un lindo match entre dos compañeros de equipo de Davis, amigos. Va a ser un partido durísimo.”Mariano Navone
Sea cual sea el resultado del viernes, Argentina ya ganó algo: volvió a meter a dos representantes en la tercera ronda del US Open, algo que no pasaba desde 2012 con Del Potro y Mayer. Ahora, lo que cada uno puede hacer desde su lugar -y esto vale también para los miles de argentinos que miran el partido por la madrugada- es acompañar, bancar y disfrutar. Porque más allá de los puntos, del ranking y de los titulares, este cruce es una pequeña celebración de un tenis argentino que sigue produciendo camadas, que sigue encontrando nuevos nombres y que, sobre todo, sigue contando historias humanas que vale la pena mirar con detenimiento. Que gane el mejor, y que el que pierda sepa que del otro lado de la red tiene a un amigo que conoce el camino de memoria.
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